Un operador de barrio, en el sentido literal
Llevo trabajando en el sector de recreativos en Madrid más de una década. Empecé ayudando a un operador más grande y con el tiempo decidí moverme por mi cuenta — para poder dar el trato que yo habría querido recibir si fuera el dueño del bar.
Los grandes operadores tienen su lógica: muchos bares, muchas máquinas, mucho volumen. Pero ese modelo tiene un precio: cuando hay un problema, te toca llamar a un número de atención y esperar que alguien de "la zona" pase en algún momento. A mí eso no me cuadraba.
Mi apuesta es la contraria: pocos bares, bien atendidos. Conozco a cada dueño por su nombre. Cuando hay una avería, voy yo. Cuando hay que hacer un trámite, lo hago yo. Cuando llega el momento de pagar, pago en plazo — sin excusas y sin retrasos.
No soy una empresa con departamentos y procesos. Soy una persona con un teléfono que siempre coge.